SOCIEDAD VENEZOLANA DE INGENIEROS DE
PETRÓLEO
SVIP

    La Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat (ANIH)  y la Sociedad Venezolana de Ingenieros  de
    Petróleo (SVIP)  se dirigen al país para expresar su profunda preocupación por la situación de deterioro que
    experimenta la industria petrolera venezolana, base fundamental de la economía del país.  

    La empresa petrolera nacional enfrenta una profunda crisis causada fundamentalmente por su
    transformación de un ente comercial generador de recursos en un instrumento de activismo político, nacional
    e internacional, del régimen  del país. Tal transformación promovida por el alto gobierno e implantada por la
    directiva de la empresa tiene varios componentes, a saber: el rechazo del talento y experiencia profesional
    con el despido masivo del 80% del personal gerencial y de alta capacitación técnica, la dedicación de la
    empresa, y su personal, en actividades no incluidas en su Misión y  la falta de experiencia y liderazgo del
    personal gerencial y supervisorio. Esto ha traído consecuencias desastrosas en el clima organizacional de la
    empresa y causado una caída sostenida de su capacidad productiva.

    Después de una década con la presente administración, los resultados de su gestión permiten aseverar que
    el  nivel gerencial existente no está comprometido con la corporación y que esta tampoco cuenta con el
    número adecuado de personal técnico de alta calificación. Es así que no ha podido cumplir con las metas de
    incremento de producción establecidas en los diversos planes publicados.

    La casi completa paralización de las actividades exploratorias debido, por una parte a la perdida provocada
    de talento y a las limitaciones financieras a las que se ha visto sometida la actividad exploratoria, ponen en
    riesgo el crecimiento futuro de la empresa.  Los niveles de producción de crudos livianos-medianos se han
    reducido considerablemente y su remplazo no parece factible en el mediano plazo. Es imperativo darle a la
    actividad exploratoria la importancia y los recursos humanos y financieros que requiere.

    La capacidad de producción ha caído dramáticamente durante la década, a pesar del crecimiento inicial
    experimentado por la producción de terceros en los anteriores Convenios Operativos y Asociaciones
    Estratégicas de la Faja; esta situación se agravó cuando dichos convenios y asociaciones fueron puestos
    bajo un control gerencial deficiente que promovió la confiscación de  empresas de servicio. La producción de
    gas no solo no ha alcanzado los niveles esperados y planificados sino que por el contrario, el déficit
    existente al comienzo de la década ha aumentado considerablemente. El parque de plantas de compresión
    presenta elevados índices de inoperatividad, lo cual, ha afectado los volúmenes de inyección de gas
    requeridos en importantes yacimientos sometidos a recuperación secundaria, comprometiendo en el largo
    plazo los factores de recuperación esperados y en el corto plazo el potencial de producción de crudo.

    En cuanto a las operaciones del Campo Faja Petrolífera del Orinoco debemos señalar que en la década no
    se ha hecho nada adicional a lo realizado a través de las Asociaciones Estratégicas. Todos los programas y
    planes existentes sufren grandes demoras. Esa dura realidad ha sido puesta en evidencia por Petróleos de
    Venezuela al declarar a la Faja en Emergencia. El proceso mal llamado Certificación de Reservas Probadas
    de la Faja iniciado en el año 2005, ha debido ser calificado con propiedad como “Proceso de Certificación
    del Petróleo en Sitio”, cuyo resultado era previsible y harto conocido en todo el mundo energético del
    planeta. Lo desacertado fue la utilización de un Factor de Recobro arbitrario para calcular las reservas
    probadas de la Faja. Este factor de recobro, excesivamente alto, no tiene ningún soporte técnico ni en
    ingeniería de yacimientos ni en las experiencias venezolanas en las áreas tradicionales, ni en la información
    acumulada hasta la fecha en la propia FPO. Las actividades en este importante y vasto territorio petrolero,
    no obstante la gran experiencia desarrollada en este tipo de crudo por los venezolanos,  lejos de
    desarrollarse de una manera integral y con visión de  conjunto,  se lleva a cabo en forma dispersa y
    desordenada, con la participación de algunas organizaciones sin comprobada capacidad técnica y financiera.

    El parque refinador presenta una situación muy crítica puesta  en evidencia por las continuas paradas de
    plantas provocadas, entre otras causas, por un alto número de accidentes que han causado daños a las
    instalaciones e irreparable pérdida de  vidas de trabajadores, propios y  contratados. Estos siniestros los
    registra el Instituto Nacional de Prevención, Salud y Seguridad Laborales. Estas paradas no programadas
    han afectado severamente los niveles de eficiencia históricos que colocaron a la refinación venezolana en
    los primeros lugares en el mundo y ponen en evidencia la gerencia deficiente de la actividad de refinación.
    Se impone una revisión profunda de los protocolos operacionales y de los procedimientos de mantenimiento
    y seguridad con el objeto de recuperar los niveles de eficiencia operativa y  evitar que ocurra un evento de
    dimensiones catastróficas.

    El desmesurado crecimiento del consumo interno de derivados del petróleo causado por el crecimiento
    considerable del parque automotor, la incorporación de un gran número de plantas termo-eléctricas y el
    contrabando de extracción, provocado por el creciente diferencial entre el precio nacional y el internacional,
    colocan a Venezuela con el índice de eficiencia energética más bajo de América. El déficit de gas ha
    obligado a utilizar combustibles líquidos en las plantas termo-eléctricas, lo cual no solo ha reducido al mínimo
    los niveles de exportación de productos refinados sino que ha provocado importación de productos para
    poder satisfacer la demanda interna. Adicionalmente el subsidio masivo y permanente a los combustibles en
    el mercado interno ha alcanzado niveles económicos insoportables para la empresa y para el Estado.

    En las actividades del comercio internacional, más que en ninguna otra, se pone de manifiesto el carácter
    político de la actividad de la empresa en desmedro de lo comercial y de la rentabilidad. Con los falsos
    argumentos de la diversificación de los mercados y la cooperación internacional se han ejecutado
    operaciones que no solo no son rentables sino que subsidian y apoyan actividades en contra de los
    intereses del país. Tal es el caso de venta, con grandes descuentos, de crudos y productos que terminan
    compitiendo contra los propios de la empresa. Con los mismos falsos argumentos se pretende justificar la
    venta de activos en el exterior, en mercados estables y rentables, citando baja rentabilidad, pero al mismo
    tiempo justifican inversiones de franca rentabilidad negativa tales como la refinería de Cienfuegos y la
    reciente compra de la participación uruguaya en una empresa argentina de distribución de productos
    crónicamente en rojo. Se desconoce el hecho de que las refinerías especializadas en el exterior son parte
    fundamental de la estrategia de colocación de nuestros crudos pesados con alto contenido de azufre y de
    metales.

    Dada la magnitud de las reservas de crudos pesados de Venezuela, la continuación y profundización de esta
    estrategia es fundamental para nuestra continuidad en el tiempo como exportador de crudos. A diferencia
    con el antiguo Pacto de San José donde se separaban claramente los aspectos de ayuda internacional,
    competencia del Poder Ejecutivo, de los asuntos comerciales y competencia de PDVSA, la nueva modalidad
    convierte a PDVSA en actor de la política exterior. En el Pacto de San José los países beneficiados debían
    corresponder con actividades comerciales con empresas venezolanas.  La forma actual es completamente
    unidireccional sin ningún beneficio para el país. En una medida antipatriótica se han hipotecado, y se
    continúan hipotecando, las reservas de crudo con ventas a futuro a precios irrisorios. Crudos que terminan
    compitiendo en el mercado internacional contra nuestros propios crudos. Por otra parte, la decisión de
    abandonar el negocio de Orimulsión, desarrollo tecnológico producto del talento venezolano, limita las
    oportunidades de crecimiento rápido de los crudos de la Faja y deja además importantes volúmenes de
    hidrocarburos extra pesados para la exportación que son de difícil colocación en el mercado.

    El área del Recurso Humano es el de mayor criticidad. La salida provocada de cerca de 20 mil trabajadores
    que incluía al 80% del personal gerencial y técnico de alta calificación, afectó tremendamente la capacidad
    técnico-operativa y gerencial de la empresa. El clima interno es de desconfianza, el equipo gerencial no goza
    de la credibilidad del personal, los cambios continuos de supervisores han afectado la moral de la
    organización hasta niveles donde no se rinden cuentas y se ha perdido el sentido de pertenencia e
    identificación con la empresa. El aparato burocrático ha crecido desproporcionadamente, haciendo más
    pesadas la capacidad de respuesta y  la toma de decisiones. La fuerza-hombre de la corporación pasó de
    40.000 a más de 100.000 trabajadores en la década. INTEVEP contaba con más de 200 profesionales con  
    Maestría, Doctorado y Post-doctorado, dedicados a la rama especializada del petróleo y era envidia de
    institutos de investigación y universidades en todo el mundo. En las condiciones que ha quedado INTEVEP,
    ya no puede cumplir con su función de investigación, desarrollo y apoyo a la actividad operacional. El cierre
    del CIED como centro internacional de desarrollo de la excelencia deja un vacío que afecta a la formación
    del personal a todos los niveles. Un caso especial es el de la mano de obra altamente especializada, no solo
    de PDVSA sino también de contratistas y empresas de servicios absolutamente necesarios en ciertas áreas
    críticas de la industria petrolera. Se perdió el principio de CERTIFICACION de la mano de obra como
    requisito de empleo, lo cual ha incidido en el incremento de la siniestralidad y de las fallas operativas. El
    cese de los convenios con las universidades del país y el exterior, ha afectado negativamente la formación
    del personal gerencial. La desaparición o disminución radical de normas, procedimientos y de la evaluación
    sistemática del desempeño, remplazándolos con criterios de activismo político, han causado reducción del
    rendimiento de los trabajadores y, permanentemente, baja moral. Estas instituciones, INTEVEP, CIED y
    Desarrollo Organizacional deben ser recuperadas y fortalecidas con criterio de emergencia.

    En el presente, la información sobre sus actividades operacionales y financieras, PDVSA es una verdadera
    caja negra, pues no publica oportuna y regularmente los informes. La información oficial que publican,
    tardíamente la mayoría de las veces, es a menudo contradictoria entre las varias fuentes. Esto afecta la
    credibilidad y estimula la especulación. Los informes semestrales o no se publican o lo hacen con retardo
    injustificable. El texto es extremadamente largo y ajeno al carácter de un informe de gestión de una
    corporación petrolera. La imposibilidad de obtener cifras confiables de los niveles de producción, de la
    actividad operacional,  de los indicadores financieros, en muchos casos contradictorios entre las fuentes,
    hace muy difícil el seguimiento a la gestión de la empresa.

    Finalmente, el esquema de gobernabilidad actual de la industria no responde a las necesidades de la
    corporación ni del país. Se han debilitado las funciones de planificación y de políticas. La responsabilidad de
    control que ejercía el antiguo MEM es inexistente. Todo esto ha ocasionado que la empresa se vea sometida
    a continuos ataques a su gestión administrativa   que lesionan su imagen y que ponen en duda la existencia
    de controles eficientes que den fe de una sana administración. Y si a esto se suman los altos niveles de
    deuda interna y externa, la necesidad de financiamiento pagando los más altos intereses en el mundo, la
    venta de petróleo a futuro en condiciones no muy claras  y el comportamiento negativo  del PIB petrolero en
    los últimos cinco años, permiten asegurar que la empresa atraviesa una situación financiera muy difícil.

    Denunciamos el trágico deterioro por el cual atraviesa la empresa petrolera, rechazamos que la empresa
    haya sido tomada como instrumento político, que se irrespeten los principios gerenciales básicos, que se
    menosprecien los valores fundamentales como el conocimiento, la responsabilidad y el talento. Esta
    situación amerita el establecimiento de responsabilidades y no solo no debe continuar sino que debe ser
    rechazada por todas las organizaciones del sector para el bien del país.

    Consideramos que para superar la crisis que afecta al sector petrolero cuyo impacto se ve enmascarado por
    el alto   nivel de precios que se han experimentado en los últimos años se requiere tomar las acciones
    siguientes:

  • Adecuar la normativa legal a las nuevas realidades de la industria petrolera nacional.
  • Diseñar e implantar un nuevo esquema gerencial que promueva un clima de confianza, que garantice
    diferenciar claramente el rol de accionista con el rol de operador y empresario y que asegure el
    control de las actividades.
  • Restructurar la organización incorporando un ente independiente y profesional que sea responsable
    de las nuevas actividades de E&P con participación de inversionistas privados y desincorporando
    aquellas actividades que no son objeto de su misión  
  • Garantizar las condiciones laborales que permitan el ingreso de personal calificado y la eliminación
    total del clientelismo político.
  • Mantener los niveles de inversión programados con el objeto de alcanzar los niveles de producción
    establecidos en el plan.
  • Promover la más amplia participación del capital privado interno y externo en las diferentes fases del
    negocio, a través de empresas con reconocida solidez tecnológica, lo cual además de contribuir con
    los niveles de inversión del plan, permite la entrada de nuevas tecnologías y promueve una sana
    competencia.
  • Rescatar con urgencia  y cumplir los principios de mantenimiento y seguridad en las actividades
    operativas para recuperar en el menor tiempo posible la capacidad de producción y de refinación y
    reducir los índices de siniestralidad
  • Revisar los acuerdos energéticos suscritos por Petróleos de Venezuela con países extranjeros
  • Informar periódicamente a sus verdaderos accionistas, todos los venezolanos, de una manera
    transparente y oportuna, las actividades que realiza la empresa con la suficiente profundidad, que
    permita una buena evaluación de la gestión cumplida.


                                                                                                                     Las Juntas Directivas de la
                                                                                             Academia de la Ingeniería y el Hábitat y la
                                                                                   Sociedad Venezolana de Ingenieros de Petróleo.


    En Caracas a los veintitrés días del mes de marzo de 2012
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